La importancia de la educación musical en los primeros años de vida

Educación músical

Seguimos acercando a las familias contenidos que aportan valor real en el desarrollo de los peques, poniendo el foco en la educación musical en la primera infancia. En esta ocasión, contamos con la visión de Ba-Ba Música, un proyecto centrado en este ámbito.

Sus directores, Estefanía Guzmán y Vicente J. Valverde, comparten cómo la música puede convertirse en una herramienta clave para el aprendizaje y el desarrollo desde los primeros años de vida, junto a propuestas prácticas para aplicarlo en el día a día.


En numerosas ocasiones la música es considerada una distracción o entretenimiento y, aunque es un aspecto muy relevante, no hay que olvidar que si se usa de forma consciente podremos realizar grandes cambios a nivel educativo, social e incluso terapéutico.

Existen un gran número de estudios científicos y pedagógicos que confirman el gran poder que ejerce la música y su práctica en el cerebro humano, sobre todo en los primeros años de vida cuando este presenta una mayor plasticidad cerebral.

En todos ellos, se han demostrado las múltiples conexiones neuronales que se pueden llegar a producir y, por tanto, la capacidad para potenciar las diferentes áreas de desarrollo a través de la estimulación de esas conexiones: los distintos tipos de atención, la memoria de trabajo, la estimulación sensorial, la percepción visoespacial, tanto la memoria a corto plazo como la memoria a largo plazo, la psicomotricidad o el lenguaje, entre muchas otras.

Por otra parte, la música es reconocida como el lenguaje universal y, al igual que otras lenguas, puede adquirirse desde el nacimiento. Cuanto mayor variedad rítmica, melódica y tímbrica le ofrezcamos al bebé, mayores serán sus recursos para poder emplear la música como un medio más de comunicación y expresión a lo largo de su vida.

Sin embargo, cabe recordar que la escucha pasiva de música en sí misma no consigue fomentar todos los aspectos mencionados anteriormente, sino que necesita de un educador intermediario que sepa hacer uso de ella de manera precisa para potenciarlos de forma adecuada según la etapa madurativa de las pequeñas y pequeños.

Y vosotros como familias y/o educadores de la primera infancia, seguramente pensaréis: ¿cómo podemos acercar la música a nuestros niños y niñas aprovechando todos sus beneficios?

Para no quedarnos únicamente en las palabras, os vamos a responder a esta pregunta con ejemplos prácticos y mostrando distintos recursos musicales que usamos en nuestras sesiones Ba-Ba.

Propuestas prácticas

1. Usando recitados

Con esta actividad, concretamente fomentamos el desarrollo de la motricidad fina y el esquema corporal a través de la canción rítmica La tortuga asustona en compás doble.

2. Jugando con melodías

En este caso, los pequeños interiorizan el modo mayor y algunos conceptos musicales a la vez que reconocen a sus compañeros de clase. Es una actividad idónea para hacer diariamente en las asambleas.

3. Cantando cuentos

Esta forma de usar la música crea momentos mágicos de absorción plena en los bebés, niños y niñas. Con ellos, captamos toda su atención pudiendo acercarles la información musical que deseemos e iniciarles a la lectura de una manera lúdica.

Por ejemplo, con la musicalización del cuento La pequeña oruga glotona, conseguimos que interioricen y entonen las notas de la escala pentatónica mayor (una de las escalas principales de la música china).

4. Empleando movimientos que faciliten la percepción de un ritmo o estructura musical

Con la tradicional tarantella napolitana, los más mayorcitos de esta etapa educativa se inician en una danza circular y en la distinción de las tres partes que conforman su estructura musical. Así, fomentamos la escucha activa, la unión del grupo y la motricidad gruesa.

Como habéis podido comprobar, la educación musical es posible sin utilizar instrumentos musicales. Este es uno de nuestros pilares en Ba-Ba Música, pues empleando elementos cotidianos y la imaginación de un niño todo puede ser música.